viernes, 27 de junio de 2014
Un colectivo Juristas ven delitos de"coacción" y "prevaricación" en la expulsión en caliente de inmigrantes.
A esta conclusión han llegado los catedráticos y profesores de Derecho Penal, Internacional, Constitucional, Administrativo y Ética que conforman el proyecto I+D+i IUSMIGRANTE, en un informe que analiza la práctica por la que las fuerzas de seguridad, alegando un "concepto operativo", entregan sobre la marcha a Marruecos a los migrantes interceptados en las vallas y las playas de Ceuta y Melilla.
El trabajo analiza la legislación española de extranjería y sentencia que entregar a los migrantes según llegan sin siquiera identificarlos es "jurídicamente inadmisible" y no tiene amparo ni desde ese supuesto concepto de operatividad, ni en aplicación de la figura legal de 'rechazo en frontera' ni bajo el amparo del convenio de readmisión suscrito entre España y Marruecos.
No sólo sería ilegal, sino que "son distintos los tipos penales en que podrían subsumirse estas conductas, como son, entre otros, el delito de coacciones (art. 172 CP); los delitos de funcionarios públicos de privación de asistencia letrada (art. 537 CP), de privación del ejercicio de otros derechos cívicos reconocidos por la Constitución y las Leyes (art. 540 CP), o de prevaricación (art. 404 CP)", dicen los expertos. De esta responsabilidad penal no quedarían eximidos los guardias civiles.
Deber de denunciar
"Además, todo ciudadano está obligado a denunciar los delitos que presencie o de los que tenga conocimiento (arts. 259, 262, 264 LECrim), incurriendo incluso en un delito del 450 CP quien pudiendo evitar estas prácticas no lo haga, y en un delito del art 408 CP la autoridad o funcionario público que, faltando a la obligación de su cargo, deje de promover intencionadamente su persecución", sentencian.
Las expulsiones en caliente llevan vigentes 12 años y no se han reconocido oficialmente
El informe, que se presenta este viernes, consta de 21 páginas en las que se repasa esta práctica que según las organizaciones locales lleva vigente doce años y que no se ha reconocido oficialmente hasta que el pasado 6 de febrero, en la playa ceutí de El Tarajal, un grupo de agentes de la Guardia Civil fue grabado devolviendo en fila a Marruecos a un grupo de 23 migrantes que habían alcanzado la playa, en un intento de entrada que costó la vida a 15 personas.
Interior entiende, en este marco, que los migrantes no han entrado en España hasta que no han superado el cordón de seguridad desplegado por los agentes en la playa. Cuando se trata de las vallas, dice que hasta que no han superado todo el perímetro (es una valla doble) y rebasado a los guardias civiles apostados a continuación, tampoco han entrado. Define estas prácticas no como devolución en caliente sino como 'rechazo en frontera'.
No hay norma que ampare lo que hace Interior
Los juristas dicen que "no existe ningún tipo de norma jurídica que ortorgue cobertura legal a un concepto de frontera que pueda ser determinado de forma caprichosa" y aseguran que "no es jurídicamente defendible la tesis de que el Gobierno pueda modificar a su libre albedrío, mediante decisión 'libre y soberana', los límites del territorio nacional". "Carece de cualquier cobertura legal la ficción en que se basa este concepto operativo de frontera", aseguran.
Violencia, ilegalidad e impunidad sin límites en la frontera de Melilla. from Asociación Pro.De.In. Melilla on Vimeo.
Además, insisten en que son funcionarios públicos españoles quienes entregan los inmigrantes a Marruecos y sus actuaciones "quedan sometidas al estricto cumplimiento de la Constitución", más allá de si la valla es o no territorio nacional. Es más, aunque los migrantes hubieran sido interceptados por la Guardia Civil en suelo marroquí, los agentes españoles tendrían que cumplir la legislación de España.
Respecto al argumento del convenio hispano marroquí, los expertos tienen claro que "no justifica" la aplicación de las devoluciones en caliente, primero, porque por encima del acuerdo están la Ley de Extranjería y la Constitución Española y, segundo, porque "establece nuevas obligaciones para la ejecución materia de estas entregas de ciudadanos extranjeros que también se están incumpliendo".
No se puede regular lo que vulnera tantas normas
Los juristas advierten de que "no existe la posibilidad de proceder a una modificación legislativa para dar cobertura legal" a estas prácticas porque "vulneran la Constitución española, la normativa de la Unión Europea y el derecho internacional de los derechos humanos, especialmente las referidas al ejercicio del derecho de asilo y protección jurídica internacional, la prohibición de expulsiones colectivas y el principio de no devolución".
Estas prácticas vulneran la Constitución, la normativa de la UE y el derecho internacional
"No resulta posible, como parece pretender el Ministerio del Interior, utilizar atajos en abierta contradicción con la normativa nacional, europea e internacional, con el pretexto de mayor eficacia y eficiencia en una política migratoria focalizada principalmente en el control de los flujos humanos (...) Ello constituye un atentado a los valores superiores de la Constitución y a los más elementales principios éticos en que se asienta nuestra cultura", dicen los juristas.
sábado, 9 de noviembre de 2013
No hay cuchillas que quiebren la voluntad.
Dos chavales se subieron a una farola durante horas y solo bajaron ante la presencia de los bomberos y una ambulancia.
Al parecer una patera que entró en Melilla fue trasladada a aguas marroquíes no siendo admitida por Marruecos y devuelta a territorio español.
Violación de derechos humanos sistemática en Melilla.
¡Cuchillas al Ministerio de Interior!
miércoles, 13 de marzo de 2013
jueves, 27 de enero de 2011
Las otras historias de la India (Carmen Echarri). Hindues de Ceuta y Melilla al borde de la deportación..
Son veinte y siempre van juntos. Son los últimos de un colectivo de 54 que hace cuatro años se erigieron en símbolo de una lucha, de una apuesta por conseguir algo tan básico como tener esperanza; una oportunidad para fraguarse un futuro más esperanzador que el mísero pasado que dejaron en su país natal y que el incierto presente que hoy viven en Ceuta. Sus compañeros ya están en Madrid, intentando modelar esa libertad recién estrenada. A ellos les toca esperar. Se supone que en breve iban a poder marchar a la península. Se supone porque así, dicen, se les prometió, después de cuatro años viviendo en un limbo jurídico y burocrático, atrapados en un círculo del que no pueden salir. A los últimos 20 indios del monte se les conoce bien en Ceuta. Se les conoce en el templo hindú, en donde participan en todas las actividades y oraciones; se les conoce en las áreas comerciales en donde trabajan; y se les conoce en la iglesia, en donde también colaboran. Son algo así como ‘propiedad’ de los ceutíes, o al menos quienes les conocen lo entienden así. Detrás de esas 20 personas hay historias, hay hombres que dejaron atrás a sus familias, su tierra ante las penurias económicas... Hoy toca ponerles un nombre y un rostro. Babu Ram: Salió en 2005 de Punjab, su tierra, y aquí ha conseguido aprender un oficio Tiene 23 años y de ellos casi cuatro los ha pasado en Ceuta. En su tierra, Punjab, dejó a sus padres y tres hermanos. No había trabajo para todos y las necesidades económicas eran bastantes. La tienda de comestibles que regentaba su padre no garantizaba la subsistencia de toda la familia, por eso Babu Ram tuvo que marchar de la India. Emprendió un periplo clandestino complicado y no exento de riesgos. Incluso fue testigo de la muerte de varios compañeros en su primer intento por llegar hasta Ceuta. Todavía recuerda aquella noche en la que decidió ocupar la plaza ofrecida en una patera que naufragaría al poco de partir de las aguas marroquíes. “La embarcación dio la vuelta y murieron cinco de los inmigrantes que iban conmigo. Estuvimos dos horas en el agua hasta que vinieron a por nosotros”, recuerda Babu. Ese fue su primer tropiezo en un camino complicado que terminó en Ceuta meses después tras acceder a la ciudad oculto en un vehículo. Atrás dejó su Punjab natal y su paso por otros puntos: Mali, Burkina Fasso, Argelia. Bhupinder Singh: Sabe de agricultura y en su tierra llegó a conducir incluso un taxi. Quiere trabajar Bhupinder ya gasta 37 años y lleva algo más de seis sin saber nada de su esposa y dos hijos que ya deben de haber cumplido seis y ocho años. Estando en Ceuta se enteró de que su madre había fallecido. Cuando abandonó Punjab lo hizo pensando que pronto obtendría un trabajo para ayudar a todos sus parientes, entre ellos a la que le dio la vida. La agricultura no daba para mucho y aunque Bhupinder aprendió el oficio del padre, las penurias económicas le empujaron a abandonar su casa en 2005. Su familia tuvo que vender el terreno, había que financiar la salida del hijo mayor. Era algo así como una inversión, pero salió mal. Bhupinder lleva más de seis años bloqueado, de ellos cuatro atrapado en un limbo de papeles, leyes, contradicciones y promesas incumplidas. Sabe lo que no está escrito de agricultura e incluso en su tierra trabajo como taxista. Si Bhupinder consiguiera un empleo, podría ayudar a su familia, darles un futuro. Mientras espera, ejerce de aparcacoches en el puerto. Y hacerlo lo hace bien. Atrás queda su historia, su periplo clandestino marcado por dos deportaciones a la frontera con Argelia, la temida Uxda. Pudo sobrevivir al maltrato continuado de unas mafias que no entienden más que de dinero. Sunny Singh: El especialista: de albañil hasta experto agricultor bajos de albañilería, es lo que se conoce como enlosador porque es lo que hacía en su tierra. Sunny es fuerte y eso le ha ayudado a seguir adelante, a no derrumbarse cuando, estando en Ceuta, le comunicaron que había fallecido su padre. Era como el ‘cura’ del pueblo, el guía espiritual. Cuando Sunny marchó de Punjab en 2006 le dejó en casa, con su madre, un hermano y una hermana. Se marchaba para buscar un trabajo, una salida, una forma de ganar dinero. Y así emprendió un periplo complicado. Le tocó pasar por dos deportaciones. Y eso no se olvida: que te detengan, te expulsen por la frontera con Argelia, te encuentres con cientos de inmigrantes abandonados a su suerte y a la falta de escrúpulos de las mafias... Sunny sabe bien lo que es pasar dificultades. Lleva ya casi cuatro años en Ceuta, esperando el mismo destino que han tenido sus otros compañeros del monte, que ya se encuentran en la península. Les prometieron salir de forma gradual y creyeron esa promesa. Raj Kumar: En la India era electricista, aquí es un aparcacoches Raj tiene 28 años y actualmente ejerce de aparcacoches. Seguro que algún día habrá servido de eficaz colaborador a más de un conductor en eso de dejar bien colocado el vehículo. Ese es su trabajo, al menos en Ceuta. Atrás dejó otro, el de electricista. Es lo que sabía hacer en la India, su país. Una tierra que no ve desde que en 2006 abandonó su trabajo y a sus parientes. Lo hizo porque no había dinero, porque el hambre apretaba demasiado y porque alguien de su familia tenía que abandonar Punjab e intentarlo. Esa es la meta de Raj, intentarlo, conseguir un trabajo, ganar algo de dinero, al menos el que sirva para que su madre, su padre o su hermano no lo pasen tan mal. Ellos han dejado todo, han colaborado para que Raj llegara a Europa. Pero se quedó en Ceuta, atrapado en un limbo imposible, en un círculo vicioso del que no se puede salir: no se le puede contratar, no se le permite el empadronamiento, no tiene una solución... sólo le queda aguantar, ver pasar el tiempo y confiar en que al final, tras casi cuatro años en Ceuta, su vida dé un giro y se haga la luz.
Babu tiene estudios, completó Secundaria en la India y Ceuta le ha dado además del cariño de su gente y de buenas amistades, la posibilidad de aprender un oficio. Lleva ya meses trabajando en una tienda y si fuera a la península se vería capacitado para poder desarrollar sin problemas cualquier trabajo en una ferretería. Aprende fácil y eso le ha servido para formarse. Babu lleva seis años sin saber de su familia. Las escasas noticias que le llegan se resumen en dos palabras: problemas económicos. Su familia pensó que con la marcha de Babu a Europa sus problemas empezarías a solucionarse. No sólo marchaba el hijo, se marchaba la esperanza de salir adelante. La tienda de frutas no daba para mucho y menos en una zona tan pobre como la de Punjab, ubicada al norte de la India y lugar de origen de la mayoría de los indios que ha llegado a Ceuta en estos años. Babu Ram es uno de los 20 de estos inmigrantes más jóvenes y quizá uno de los menos conocidos. Sueña con tener una vida por delante, un futuro, lograr esa mejoría con la que sueña su familia.
Ahora espera en el CETI tras pasar casi mil días en el monte. Mientras espera cuenta su historia, un testimonio que pocos conocen.
Ahora espera paciente en el CETI, intentan mantenerse bien física y psíquicamente. Es la única manera de mantener viva una esperanza. Cuenta con una especialidad a sus espaldas, quizá le sirva para ayudarle en la integración laboral que le puede esperar.
lunes, 24 de enero de 2011
Cinco años después ¡NO!



lunes, 10 de enero de 2011
03081: Del infierno palestino-israelí al limbo europeo.
Khalil A. Palestino, número 03081, no es más que otro de los aproximadamente 600 inmigrantes que ocupan el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes de Melilla “CETI”. Su historia y la de su familia no es ni más ni menos trágica que la de la mayoría de sus compañeros de viaje residentes en dicho centro ¿y entonces por qué señalarlo de forma especial? Hay varias razones, todas ellas de peso. La primera es para ponerle cara, nombre y apellidos al número de residente 03081 y que represente a otras 600 caras. La segunda porque nos lo ha pedido, y para eso estamos. La tercera para dar a conocer el trato inhumano que reciben en ciertos territorios de la UE las personas que no tiene más remedio que huir de su tierra por motivos que muchas veces se banalizan en nuestras fronteras pero que con frecuencia ponen en riesgo su propia supervivencia física.Khalil 03081 es palestino y su mujer israelí. Tienen cuatro hijos aunque al último no lo ha conocido más que por Skype. Vivió 17 años en Israel junto a su esposa y tenían un próspero negocio hasta que el gobierno de Israel le pidió que ejerciera de confidente, a lo que se negó porque quería llevar una vida tranquila junto a su familia. Poco después fue deportado a Gaza donde no fue tolerado por Hamas, siempre bajo sospecha de ser un infiltrado de Israel era detenido por las milicias un par de veces al mes, interrogado, encarcelado de 7 a 10 días y torturado regularmente.
Cuatro años en el infierno durante los cuales no vio a su mujer H. más que una vez.
H. pertenece a una tribu asentada en Israel con costumbres pre-islámicas. El código de honor de dicha tribu les ha hecho tristemente famosos en todo el mundo árabe. Sobre este colectivo recaen decenas de sospechas de asesinatos de mujeres “de la familia” por haberse negado a casarse con hombres que no conocían, por vestir provocativamente, porque la mujer es considerada una vergüenza en el colectivo…. Las presiones que sufría H. Para buscar un nuevo marido tras cuatro años de ausencia del Khalil 03081 se fueron transformando en amenazas que había que tomarse muy en serio.
Fue cuando decidieron escapar, él a España cruzando todo el norte de áfrica y ella a Dinamarca con sus hijos en un vuelo regular de las líneas israelíes.
Pensaban que en la Europa de los Derechos y las Libertades podrían retomar fácilmente su vida familiar, que en la Europa de las obligaciones podrían contribuir con su trabajo al mantenimiento de la misma.
Ambos han solicitado asilo en España y Dinamarca respectivamente. Khalil 03081 lleva ya más de un año en Melilla, ha solicitado reunirse con su mujer y sus hijos en algún lugar de Europa mientras se resuelven sus solicitudes y H también, pero no han tenido ninguna respuesta.
La familia ha encontrado en el mundo virtual lo que en el mundo real se les niega. A través de internet y Skype tienen cada día su rato de vida familiar, esa vida familiar que de forma tan manifiesta como hipócrita defienden las leyes europeas.
PRODEIN
Vídeo:
Del infierno palestino-israelí al limbo en Europa
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viernes, 24 de septiembre de 2010
Los apoyos a los banglas no cesan.
La Red de Lucha contra la Pobreza y la Excusión Social de Melilla destacó que desde altos cargos de la Administración se hicieron promesas que nunca se han cumplido.
jueves, 23 de septiembre de 2010
El senador Nuet (EUIA) pide al gobierno que frene la expulsión de los 47 banglas.
El senador de EUiA, Joan Josep Nuet, adscrito al Grupo parlamentario de la Entesa ha realizado diversas gestiones para que el Gobierno de España frene la expulsión de 47 ciudadanos bengalies residentes en este momento en el Centro de Internamiento de Inmigrantes de Barcelona.
El senador ha contactado con los Ministerios de Interior y de Trabajo e Inmigración, al mismo tiempo que ha presentado una pregunta con respuesta escrita al Gobierno en el Senado
Nuet ha declarado que "las personas no pueden pagar las situaciones de limbo jurídico y hay que resolver en función del enraizamiento demostrado para que puedan seguir viviendo y trabajando con normalidad en nuestra sociedad"
Texto de la pregunta:
D. JOAN JOSEP NUET I PUJALS Senador designado por el Parlamento de Cataluña, del GRUPO PARLAMENTARIO ENTESA CATALANA DE PROGRÉS, al amparo de lo previsto en los artículos 160 y 169 del Reglamento de la Cámara, presenta la siguiente pregunta con respuesta escrita:
El pasado martes 7 de septiembre, la policía nacional realizó una redada en el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) de Melilla y detuvo a 47 personas que allí residían. Estas personas fueron trasladas posteriormente al Centro de Internamiento de Inmigrantes (CÍE) de Barcelona donde están retenidos actualmente Estas 47 personas llegaron 3 España acuciadas por la grave situación humanitaria que se vivía en Bangladesh debida a repetidas catástrofes naturales. Una situación humanitaria que aún persiste Estos ciudadanos llevaban residiendo en el CETI de Melilla más de 4 años, lo que supera ampliamente el plazo requerido para la tramitación y obtención de ¡a autorización de residencia por circunstancias excepcionales de arraigo reguladas en la Ley de Extranjería vigente. La estancia de casi cinco años está probada por sus respectivos documentos de entrada en el CETI; sin que exista ninguna normativa que ampare esta situación habiéndose convertido el CETI de Melilla en una zona de limbo jurídico.
Durante su larga estancia en Melilla, estas personas han aprendido castellano, idioma que hablan y escriben correctamente. Han seguido numerosos cursos de formación en diferentes materias impartidos en si CETI, han colaborado en la mejora y remodelación del mismo. Han sobrevivido ganándose honradamente la vida ya sea limpiando autos, transportando mercancías o incluso realizando trabajos coyunturales por los que han incluso cotizado en la Seguridad Social. En definitiva, han mostrado repetidas veces su voluntad de residir y trabajar honradamente en España.
Todas estas personas cuentan con ofertas de trabajo a su nombre, y con todos los requisitos legales exigidos al Empleador, que han sido presentadas junto con las solicitudes que han iniciado. Este colectivo de inmigrantes ya ha intentado con anterioridad tramitar su solicitud de arraigo en ¡a Delegación de Gobierno de Melilla. Estas solicitudes han sido admitidas a trámite y actualmente se encuentran pendientes del correspondiente recurso contencioso administrativo. Esta actitud de la Oficina de Extranjeros de Melilla ha impedido la regularización de estas personas obligándoles a permanecer en la irregularidad.
El comportamiento de estas personas es de sobra conocido como ejemplar según palabras de las autoridades melillenses. Gozan de gran estima, como lo acredita la obtención de más de 15.000 firmas en apoyo de su demanda de residencia. Petición que ha contado también con el apoyo del presidente de la Ciudad Autónoma y diversas fuerzas políticas, sindicales y sociales.
Desde hace varios años, por parte de las diferentes Oficinas de Extranjeros de la Península, se han emitido instrucciones de revocación de las órdenes de expulsión para todos aquellos ciudadanos extranjeros que acreditasen una situación de arraigo, permitiéndoles con ello regularizar su situación. Incluso por parte de la Dirección General de Emigración, se emitió una instrucción por la que se disponía la revocación o archivo de oficio de procedimientos de expulsión o devolución para aquellas personas que acreditasen arraigo en nuestro país. Por tanto, la situación en que se encuentran estas personas supone una clara discriminación en relación con el resto de personas extranjeras que se encuentran en la península e incluso otras personas de otras nacionalidades que se encontraban en el CITE de Melilla y fueron trasladas a la Península, incluso con una estancia inferior al año, puestas en libertad y regularizadas posteriormente. Por lo tanto, y en relación a estas personas que llevan casi 5 años de internamiento, sin ningún amparo jurídico, se ha producido un acto discriminatorio.
¿Piensa el Gobierno de España revocar las órdenes de expulsión de estos 47 ciudadanos bengalíes para que puedan seguir residiendo y trabajando de forma pacífica en nuestro país?
sábado, 11 de septiembre de 2010
INFORME BANGLA.
Miguel Zamorano residió en Melilla durante casi dos años. Vino buscando un trabajo que finalmente no encontró, pero no se marchó con las maletas vacías.
Fuertemente impactado por la situación de los inmigrantes residentes en el CETI y de los menores tutelados por la Ciudad Autónoma realizó una frenética acción asistencial, humanitaria y reivindicativa en un intento de mejorar la situación de los mismos.
Él y su pareja se dedicaron además a recoger informaciones y redactar un extenso informe sobre el origen, recorrido y situación de nuestros amigos Banglas en Melilla.
Miguel se marchó de Melilla con la pena de no seguir en la lucha diaria que mantenía en la ciudad pero también con un montón de amigos, sensaciones y experiencias inolvidables.
El destino ha querido que Miguel y su pareja se encuentren de nuevo con los amigos Banglas en la ciudad donde residen actualmente: Barcelona.
El presente informe es un resumen del Informe que redactaron en su día y está actualizado desde la rabia y el dolor que produce ver el desprecio y la crueldad que sufren nuestros amigos Banglas.
Se puede ver el informe completo en:
http://fronterasurmelilladocumentos.blogspot.com/2010/09/informe-bangla-de-jesus-zamorano-galan.html
"....La siguiente es la historia real de un amigo, una historia que puede extrapolarse como paradigma de una realidad que día a día mina la ilusión y la inocencia de muchos jóvenes que nos desengañamos del “mundo justo” en el que nos hacen creer que vivimos desde la más tierna infancia………
Agotada toda opción de viajar de manera legal, tras meses de papeleos y mucho tiempo, ilusión y energía depositados en ello, Sail no flaquea, su ilusión se ha convertido en un sueño que ha sido alimentado noche a noche, día a día…..
En medio del desierto, les dicen que se bajen del todoterreno, que van a ir a buscar agua, comida y gasolina.
Tardan tres largos y calurosos días en llegar. Se les ha acabado el agua contaminada por gasolina. Están desesperados, algunos beben su propia orina...."
Editorial del diario Melilla Hoy del 10-09-2010


Ausencia
Melilla siente desde el martes la ausencia de los casi 50 inmigrantes de Bangladesh que han formado parte de esta ciudad en los últimos cinco años. Ese día, de madrugada, los siempre amables bengalíes fueron detenidos y llevados a los calabozos de comisaría para, desde allí, trasladarlos a declarar ante el juez. Ayer, cuando ni la ciudad se había despertado, fueron metidos en dos aviones rumbo a Barcelona.
Es como si el Gobierno se avergonzara de cómo ha actuado con estos inmigrantes, cuyo único “delito” ha sido recorrer miles de kilómetros para llegar clandestinamente a Melilla en busca de un futuro mejor. Ni siquiera imaginaban que estarían cinco años sin poder salir de la diminuta ciudad autónoma porque el Gobierno Zapatero era incapaz de llegar a un acuerdo con Bangladesh para que éste reconociera a sus compatriotas y permitiera su repatriación. Ahora, cinco años después y casi de estrangis, España ha firmado ese convenio, no se sabe a cambio de qué o de cuánto. Se abre así la puerta de salida para los queridos bengalíes, ciudadanos ejemplares que se han sabido ganar el cariño de los melillenses por su honestidad y carácter tranquilo, nada conflictivo como suele ocurrir con inmigrantes de otras nacionalidades.
Imbroda decía ayer que el Gobierno ha sido “cruel” e “inhumano” por no tener piedad con estos inmigrantes. Después de tenerlos retenidos cinco años por su incompetencia diplomática, el Gobierno que se autodenomina social da la patada a este medio centenar de inmigrantes, después de haber alimentado sus esperanzas diciéndoles que se estudiaría cada caso de manera individualizada. Así los disuadió de la larga huelga de hambre frente a la Delegación del Gobierno en plena campaña electoral hace dos años y medio. El ahora delegado, entonces candidato socialista trabajador del CETI, se fue a pegar carteles a la Plaza de las Culturas en vez de a la Plaza de España para evitar encontrarse con la triste realidad de los inmigrantes.
Eso sí, no dudó en ir a hacerse la foto con ellos meses más tarde, el Primero de Mayo de 2009, en el acto oficial de UGT, cuyo público estaba formado mayoritariamente precisamente por los inmigrantes bengalíes. Allí, como se ve en la imagen de este Editorial, Gregorio Escobar habló con los banglas, a los que seguramente repetiría eso de que sus casos se estaban estudiando uno a uno. También se hizo su respectiva foto con los inmigrantes el presidente de CpM, Mustafa Aberchán, cuyo partido aún no se ha pronunciado sobre la expulsión de los inmigrantes.
Es ahora cuando más se nota la ausencia de los bengalíes, y también de aquellas organizaciones que en su día se beneficiaron del apoyo de estos humildes inmigrantes. Ayer fue especialmente significativa la ausencia de UGT o CCOO, sindicatos que no hace mucho colocaron los petos y las banderolas a los inmigrantes para abultar en sus manifestaciones y concentraciones. También llamó la atención la ausencia de otras ONG cuya existencia radica, precisamente, en ayudar a los inmigrantes. Un gesto que denota la dejadez, la injusticia o la hipocresía de algunos que con su ausencia, dan la razón a un Gobierno socialista satisfecho por haberse quitado al fin de encima el marrón que tenían con nuestros amigos de Bangladesh.
viernes, 10 de septiembre de 2010
Los Banglas encerrados en el CIE (Cárcel) de Barcelona

Artículo de: EL MUNDO
INMIGRACIÓN | Cinco años en el 'limbo'
Melilla recuerda a los bengalíes, recluidos ya en el CIE de Barcelona
Paqui Sánchez | Melilla
Actualizado jueves 09/09/2010 21:47 horas
Como cada jueves, la Plaza Menéndez Pelayo esperaba por la tarde la cita semanal con los inmigrantes de Bangladesh. Desde hacía más de un año, se concentraban los más de 60 que formaban la comunidad bengalí para denunciar que llevaban más de cinco años retenidos en Melilla, con una orden de expulsión de España por haber entrado de forma irregular, y sin poder regresar a su país de origen por no ser reconocidos por su propio gobierno. Es lo que ellos llamaban el 'limbo jurídico', que el pasado martes se rompió repentinamente cuando un furgón policial entró en el CETI para detenerlos y llevarlos al calabozo de la Jefatura Superior de Policía.
Este jueves por la mañana, después de que todos declararan ante el juez, subieron a un avión rumbo a Barcelona, donde ya han sido recluidos en un Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE). Paradojas de la vida, ya se encuentran en la Península, como ellos querían, pero encerrados y con todas las papeletas para regresar a Bangladesh, gracias al acuerdo que este país ha firmado con el Gobierno español.
Representantes de Prodein y APDH, además de otras organizaciones que siempre han acompañado a estos inmigrantes en sus iniciativas, decidieron relevarlos y concentrarse con sus cartones y pancartas en la misma plaza de siempre. El objetivo, además de protestar por la detención y expulsión de los 47 bengalíes, era sustituir a los diez o quince compatriotas suyos que se han quedado en Melilla y están escondidos, temerosos de ser detenidos en cualquier momento.
Si hubieran acudido a la concentración, probablemente habrían caído también, dadas las medidas de seguridad que había adoptado la Delegación del Gobierno en las inmediaciones de la Plaza Menéndez Pelayo. "¿En qué país vivimos? Esto lo vivimos en tiempos de Franco, pero no es normal en los tiempos que corren", se quejaba amargamente José Palazón, responsable de Prodein.
La concentración, aunque pequeña en cuanto a asistencia, sí fue muy representativa de la idiosincrasia melillense, poco dada a las protestas e iniciativas de este tipo. "No habrán podido venir", apuntó Palazón, señalando hacia UGT y CCOO, sindicatos de clase que han podido salvar sus últimas huelgas y concentraciones del Primero de Mayo colocando los petos y las banderitas a los bengalíes.
Palazón se mostró esperanzado de que los 'bangla', si llegan a agotar el plazo de 60 días en el CIE, puedan quedar libres y obtener el permiso de residencia gracias a la documentación que han acumulado en estos cinco años en Melilla. "Con una cuarta parte de los documentos que llevan, lo obtendrían automáticamente estando en España. En Melilla, evidentemente no", se quejó amargamente en una clara crítica a la Delegación del Gobierno en Melilla.
Mientras llega el momento de saber si se quedarán finalmente en España o serán expulsados, muchos son los que en la ciudad se siguen acordando de los bengalíes. Su presidente, Juan José Imbroda, consideró "cruel e inhumano" el comportamiento del Gobierno hacia este colectivo de inmigrantes, encerrados ya en el CIE de Barcelona.
miércoles, 8 de septiembre de 2010
¿Quien da menos?
martes, 7 de septiembre de 2010
Detenido el colectivo de Bangladesh retenido en el CETI más de cinco años.
Nos llegan las primeras informaciones de que el grupo de 63 Banglades que llevaban en el CETI retenidos 5 años han sido detenidos esta noche con la finalidad de expulsarlos.
De ser así el Gobierno estaría cometiendo uno de los actos más inmorales, en el ámbito de la inmigración, desde los asesinatos en la valla del 2005
NOS QUEREMOS QUEDAR EN ESPAÑA
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Orlando Lomeli: Inmigrantes de Bangladesh en Melilla
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