martes 31 de enero de 2012
sábado 28 de enero de 2012
Brahim se prepara para su última batalla.

El joven saharaui al que le han negado el asilo en España ha sido expulsado del CETI y ha quedado en la calle sin recursos de ninguna clase. A partir del lunes 30 comenzará una campaña de información pública para dar a conocer su situación actual.
jueves 19 de enero de 2012
domingo 15 de enero de 2012
Niegan asilo a un activista saharaui residente en el CETI de Melilla.
Niegan el asilo a un joven activista saharaui residente en el CETI de Melilla desde hace un año.
domingo 25 de diciembre de 2011
Sicarios a sueldo del ejército marroquí asesinan a un inmigrante en Ceuta
sábado 24 de diciembre de 2011
domingo 11 de diciembre de 2011
FRONTERA SUR – YOUSSEF
. El centro de menores “La Purísima”, un antiguo fuerte militar. Melilla. FOTO © Ángel López Soto, miembro de GEA PHOTOWORDS . Youssef tenía ocho años cuando decidió dejar atrás su hogar. No guarda un recuerdo muy nítido de esa época. Su familia no tenía dinero, tampoco ningún proyecto. Apenas iba a la escuela y se pasaba todo el día en casa. Desde pequeño tomó conciencia de que tarde o temprano tendría que salir de su ciudad . Y ese momento se entera de que hay trabajo a pocos kilómetros. Tras una semana de dudas, el chico recoge sus escasas pertenencias y sin decir nada, sale de su casa. Se dirige a Beni Enzar, un lugar de tránsito entre Melilla y Marruecos, y cuyo principal recurso es el contrabando. Youssef encontró la localidad peligrosa e insalubre, con la mayor parte de los edificios en ruinas y las calles sin asfalto. A pesar de eso se convirtió en su hogar durante los dos años siguientes. Vivía de pasar mercancía de un país al otro -los menores pasan más desapercibidos en la frontera- ganando apenas para comer y mendigando para acabar de sobrevivir. En ese tiempo duerme en garajes abandonados, escaleras o portales, siempre alerta para mantenerse alejado de las peleas. Sin embargo tuvo que ser firme para conseguir el respeto del resto de compañeros y ganarse el favor de los policías marroquíes. Por fortuna, Youssef contó con la ayuda de los comerciantes de la zona y de vez en cuando le dejaban lavarse en los cafetines. Pero con el tiempo, el infierno pudo con él. Todo a su alrededor empeoraba día a día. Sobre todo entre los amigos, cada vez más adictos al hachís y al pegamento. Corre el rumor de que en la ciudad vecina de Melilla existe un centro que se hace cargo de los niños que llegan desde Marruecos. Cada semana, consiguen colarse decenas de menores, aprovechando las horas de mayor afluencia en la frontera. Como ellos, Youssef, tras un par de intentos frustrados, logra entrar en territorio español. Pero una vez allí, se encuentra perdido. No conoce la ciudad, ni entiende el español. Deambula por las calles de Melilla hasta altas horas de la madrugada y nadie se acerca a hablar con él. Cada día intenta buscar trabajo pero es imposible. Duerme durante varias semanas en la calle hasta que un vecino se preocupa por su situación, le proporciona alimento, algo de ropa y le convence para que acuda a la Policía Local. Una vez en comisaría, los agentes le acompañan a su nuevo hogar, el centro de menores de La Purísima, la Ciudad Autónoma se encargará de su tutela hasta que cumpla los 18 años. La primera traba con la que se encuentra el recién llegado es administrativa. Youssef no conserva su partida de nacimiento ni ningún otro documento oficial. De memoria, sitúa en los ocho años su salida del hogar y calcula otros dos, de estancia en Beni Enzar. Sin embargo, las pruebas óseas, realizadas por las autoridades españolas, determinan que el chico no tiene diez, sino 12 años. Aunque no se muestra conforme con el resultado, Youssef empieza a saborear las ventajas de su nuevo hogar, vuelve a dormir en una cama con sábanas y almohada, el centro dispone de duchas y de un comedor. Sin embargo, acostumbrado a vivir en la calle con total libertad, el reglamento y los horarios le parecen muy estrictos. En La Purísima residen más de un centenar de menores. Además de las clases de castellano, pueden optar a diversos cursos. Los chicos tienen que aprender un oficio para poder desarrollarlo a partir de los 18 años. A su salida del centro necesitarán un contrato de trabajo para quedarse en Melilla, pero pocos lo consiguen. Como los menores saben que apenas habrá oportunidades, descuidan sus estudios. Muchos optan por viajar como polizones en un barco destino a la península. Creen que allí tendrán más posibilidades. Cuenta Youssef que los educadores del centro no contribuyen a levantar el ánimo de los chicos. Denuncia humillaciones e insultos. Señala que los retrasos o incumplimientos del reglamento se castigan con palizas y asegura haber tenido muchos problemas. Sin embargo, el chico conoce a un cuidador diferente que se convierte en su guía y protector. Le ayuda con los deberes, le felicita por sus méritos y también le reprende en sus faltas. Es como su segundo padre. Youssef complementa las clases de castellano, con un curso de jardinería y más adelante ingresa en una escuela de hostelería. Además de los conocimientos adquiridos, lo que más valora son las nuevas amistades. En sus ratos libres, sobre todo los fines de semana, procura alejarse del centro. Sale a correr por el paseo marítimo de la ciudad, lugar muy transitado por los melillenses. Coincide con otros atletas que le invitan a apuntarse al club de atletismo. Entrena a menudo y Youssef empieza a despuntar entre el resto de sus compañeros. Llegan las competiciones y los viajes a otras ciudades españolas. Conoce Linares, Madrid y Gijón. En los aviones experimenta una sensación de libertad hasta ahora nunca vivida. Es un periodo frenético. Youssef se apunta también al colegio de árbitros y aprende a tocar en una banda de música. . FOTO © José Palazón . Sin embargo, todos los logros que obtiene en los estudios y en el resto de actividades se desvanecen cada día a su regreso al centro. No existen los premios, ni los halagos pero Youssef sigue con sus progresos. Le ofrecen un trabajo como camarero en un restaurante de la ciudad. Se siente esperanzado y no quiere desaprovechar la oportunidad, aunque es un contrato en prácticas y no gana dinero. Por fin llega su 18 cumpleaños, Youssef debe recoger sus cosas y marcharse de La Purísima. Sin despedirse apenas de sus compañeros y de los educadores, el chico vuelve a la calle. Es un día raro, no sabe dónde pasará la noche pero se siente afortunado, tiene la posibilidad de renovar su contrato de trabajo. Su jefe le ayudará a buscar un piso de alquiler. Un año más tarde, Youssef sigue con el mismo empleo. Está contento, tiene un sueldo y sobre todo libertad. Pese a que no está demasiado tiempo en casa le gusta tenerla limpia y ordenada. Una sola idea ronda por su mente, formarse para progresar. Todos los días, a primera hora de la mañana acude a clases para adultos, quiere sacarse el graduado escolar y más adelante matricularse en la universidad. Su tiempo libre lo dedica al trabajo y la formación, ni siquiera ha retomado los entrenamientos de atletismo. Durante los diferentes días en los que nos reunimos para hablar, Youssef se mostraba optimista. Quería contar su historia, se sentía orgulloso de su trayectoria. Reconocía tener mucha suerte pero añadía que había luchado mucho. Sin embargo, también compartí con él jornadas melancólicas. A veces se encontraba cansado y con ganas de progresar a una mayor velocidad. Señalaba que todo el camino había merecido la pena pero lamentaba haber heredado de estos convulsos años, rasgos como la inquietud o la desconfianza. Youssef tiene actualmente toda la documentación preparada, solo queda que la oficina de Extranjería tramite los papeles definitivos. Cuando los consiga, su intención es quedarse en Melilla y no cambiar nunca más de hogar. FRONTERA SUR – YOUSSEF
La historia de Youssef, un muchacho marroquí que ha logrado abrirse camino enMelilla, es un ejemplo de superación, una excepción que confirma la regla de las dificultades para sobrevivir de los menores no acompañados que llegan clandestinamente a España. Escapó de su casa con ocho años, estuvo de mendigo en la frontera, trabajó como porteador y evitó a duras penas caer bajo la bota de la droga. Le metieron en un centro de menores. Aprendió un oficio y se hizo atleta. Hoy, ya mayor de edad, trabaja como camarero en la ciudad. Una vida para tener en cuenta especialmente hoy, en el Día Universal de los Derechos Humanos.

Por Lucía Retuerto Larumbe para GEA PHOTOWORDS
APRENDIENDO UN OFICIO

Lucía Retuerto Larumbe es periodista especializada en temas sociales, flujos migratorios y sigue con especial interés la vulneración de los Derechos Humanos. Ha trabajado en Radio Nacional de España en Melilla.
jueves 17 de noviembre de 2011
22 inmigrantes entregados a los sicarios marroquíes por un barco español en el mar de Alborán.
martes 25 de octubre de 2011
La entente Hispano-Marroquí ha subido el primer peldaño, se puede caer en una espiral de violencia sin límites.


lunes 24 de octubre de 2011
De Nacho Guadaño: Otro día mas en el paraíso
domingo 9 de octubre de 2011
miércoles 21 de septiembre de 2011
Si tiene usted un niño en Melilla tal vez se lo quiten… ¡ o no!... Según lo que más le fastidie.
El caso Khadija (aun no cerrado) nos causó estupor y movilizó a miles de personas en torno a su causa... de hecho fue el detonante de la aparición de este grupo. ¡Bien! El caso Khadija, como os podéis imaginar, no es el único que hemos tratado en la asociación durante estos meses pero de entre todos ellos hay uno actualmente que merece la pena destacar por varios motivos: primero por afectar a menores de edad que han sido abandonados por Bienestar Social (esto es sumamente grave). Segundo por afectar a una madre sin ningún medio para mantener a los hijos.... ¡Exacto!...Las decisiones de Bienestar Social con esta familia se basan en criterios diametralmente opuestos a los que se le aplicaron a Khadija.A Khadija le quitaron a los hijos porque supuestamente no podía mantenerlos.A Jamal de 17 años, tutelado desde los 13, estudiante de sobresalientes, deportista que ha obtenido varias copas y medallas en atletismo, super educado y buen niño... Le cesan la tutela, lo expulsan del piso de acogida, posiblemente pierda la residencia permanente en España... y se lo entregan a la madre, prácticamente indigente, en una supuesta operación de “reintegración familiar”.La madre y la hermana de 13 años viven en una vivienda indigna de que la habiten personas, comen de la caridad de los vecinos y además se dan otras muchas circunstancias que iremos aclarando durante los próximos días y por las que hoy hemos presentado una denuncia por “Abandono de Menores” y “Amenazas a la madre” contra la Consejería de Bienestar Social.Es evidente que las instrucciones que se están dando en la Consejería de Bienestar Social son las de buscar en cada caso la forma de atemorizar, asustar y quitarse de encima a cualquier persona que solicite una ayuda, o la esté recibiendo... Especialmente si es extranjera, sin importar si es menor de edad.Tanto en el caso de Khadija como en el de Jamal, las actuaciones de la Consejería han sido, a nuestro entender, absolutamente contrarias a nuestro ordenamiento jurídico y se verán en los Juzgados y en otras altas instancias.Para que todo el mundo lo entienda: A khadija para devolverle a sus hijos le exigían una casa con cédula de habitabilidad, calentador, lavadora etc. Para devolver a Jamal a su madre no han hecho el más mínimo informe social, ni económico, ni han visitado la casa (que no tiene cédula, calentador, lavadora, cuarto de baño etc.)... Lo han echado por el método de "la patada en el culo” característico de la Consejería de la señora Garbín, que no la de los ciudadanos.
jueves 28 de julio de 2011
A khadija no le salen las cuentas.
La señora Garbín, Consejera de Bienestar Social de Melilla, declaró el martes en los medios de comunicación locales que Khadija había recibido en menos de doce meses unos 6.000 euros en concepto de ayudas por emergencia social. Declaró igualmente que Khadija lo que quiere es una casa de protección oficial gratis.
Khadija nos autoriza a presentar el estado de la única cuenta corriente de la que es titular. El objetivo es demostrar una de las mentiras que son piedra angular de la guerra desigual que la Consejera le ha declarado a esta humilde empleada del servicio doméstico y a sus hijos.
MOVIMIENTO CTA. KHADIJA: 2010-2011

En el estado de la cuenta se puede ver con claridad que durante el año 2010 Khadija no recibió de la Consejería ninguna cantidad.
El 31-01-2011 Khadilla recibió un ingreso de la Consejería de Bienestar Social de 370 euros para comprar un somier y un colchón. Ayuda que solicitó porque los niños dormían en el suelo y que le fue denegada en primera solicitud.
El día 13-06-2011, semanas después de ser desahuciada, recibió, 1.611,20 euros en concepto de emergencia social para dar la entrada de una vivienda de alquiler.
En total Khadija ha recibido en su cuenta un total de 1.981,20 euros.
¡Muy lejos de los 6.000 euros que airea la Consejera!
Tras varios meses buscando un piso de alquiler y ante la imposibilidad de alquilar una vivienda con una nómina de 500 euros mensuales, Khadilla ha dado hoy al banco la orden de que devuelvan a su origen los 1.611,20 euros recibidos para dar la entrada de una vivienda.
Con la publicación del estado de sus cuentas bancarias durante los dos últimos años y con la devolución del dinero que recibió, por no servir para la finalidad fijada, Khadija es un ejemplo de transparencia y honestidad.
De esta forma queda demostrado, una vez más, que la Consejera Garbín: ¡Miente!
Miente además con el fin de hacer daño a esta familia: Abusando de su poder, quitándole a los hijos, utilizando dinero público para desprestigiar la lucha de Khadija.
La otra gran mentira es que Khadilla quiere una vivienda gratis: Consejera: ¿Tiene algún documento con el que acreditar eso?
La respuesta es
¡No¡
Khadija necsita tu ayuda:
Puedes ser solidario con ella firmando en ACTUABLE.
AL FIRMAR LA PETICIÓN ESTARÁS ENVIANDO ESTA CARTA
DESTINATARIO: CONSEJERA DE BIENESTAR SOCIAL DE MELILLA, MARÍA ANTONIA GARBÍN
Exigimos a la Consejera de Bienestar Social, Maria Antonia Garbín, que devuelva a sus hijos a Khadija inmediatamente; que inicie de inmediato un protocolo de protección para esta mujer, entre otras cosas, víctima de violencia machista, y sus hijos; que se ponga a su disposicicón las ayudas necesarias para que no esté en una permanente situación de riesgo y exclusión social; y que se inicie una investigación para dirimir responsabilidades de los responsables que han permitido que tres menores y una mujer hayan tenido que vivir a la intemperie durante semanas en España (Europa), que no hayan contando con el amparo legal y social establecido por la legislación española, y el daño psicológico irreparable ocasionado a los tres menores y a la ciudadana Khadija por haber separado -mediante engaños y por sorpresa- hijos de su madre. El deber de las Instituciones públicas es garantizar la protección y bienestar de los menores, justo lo que la madre ha intentado hacer, como es su obligación, durante estas semanas. A cambio, le habéis quitado sus hijos.
domingo 24 de julio de 2011
¡El secuestro perfecto!
Khadija tiene 4 hijos, dos españoles y dos marroquíes, de ellos tres son menores de edad: dos españoles y una chica marroquí.
¡EL SECUESTRO PERFECTO! por fronterasurmelilla
Publicaciones recientes sobre el caso Khadilla.
GEA PHOTOWORDS
PERIODISMO HUMANO:
lunes 11 de julio de 2011
jueves 30 de junio de 2011
Desalojan a Khadilla de la puerta del ayuntamiento ¿Es khadilla un problema de orden público o lo es la Consejera de Bienestar Social?
Desahuciada también de la calle. por fronterasurmelilla








