
sábado 29 de enero de 2011
jueves 27 de enero de 2011
Las otras historias de la India (Carmen Echarri). Hindues de Ceuta y Melilla al borde de la deportación..
Son veinte y siempre van juntos. Son los últimos de un colectivo de 54 que hace cuatro años se erigieron en símbolo de una lucha, de una apuesta por conseguir algo tan básico como tener esperanza; una oportunidad para fraguarse un futuro más esperanzador que el mísero pasado que dejaron en su país natal y que el incierto presente que hoy viven en Ceuta. Sus compañeros ya están en Madrid, intentando modelar esa libertad recién estrenada. A ellos les toca esperar. Se supone que en breve iban a poder marchar a la península. Se supone porque así, dicen, se les prometió, después de cuatro años viviendo en un limbo jurídico y burocrático, atrapados en un círculo del que no pueden salir. A los últimos 20 indios del monte se les conoce bien en Ceuta. Se les conoce en el templo hindú, en donde participan en todas las actividades y oraciones; se les conoce en las áreas comerciales en donde trabajan; y se les conoce en la iglesia, en donde también colaboran. Son algo así como ‘propiedad’ de los ceutíes, o al menos quienes les conocen lo entienden así. Detrás de esas 20 personas hay historias, hay hombres que dejaron atrás a sus familias, su tierra ante las penurias económicas... Hoy toca ponerles un nombre y un rostro. Babu Ram: Salió en 2005 de Punjab, su tierra, y aquí ha conseguido aprender un oficio Tiene 23 años y de ellos casi cuatro los ha pasado en Ceuta. En su tierra, Punjab, dejó a sus padres y tres hermanos. No había trabajo para todos y las necesidades económicas eran bastantes. La tienda de comestibles que regentaba su padre no garantizaba la subsistencia de toda la familia, por eso Babu Ram tuvo que marchar de la India. Emprendió un periplo clandestino complicado y no exento de riesgos. Incluso fue testigo de la muerte de varios compañeros en su primer intento por llegar hasta Ceuta. Todavía recuerda aquella noche en la que decidió ocupar la plaza ofrecida en una patera que naufragaría al poco de partir de las aguas marroquíes. “La embarcación dio la vuelta y murieron cinco de los inmigrantes que iban conmigo. Estuvimos dos horas en el agua hasta que vinieron a por nosotros”, recuerda Babu. Ese fue su primer tropiezo en un camino complicado que terminó en Ceuta meses después tras acceder a la ciudad oculto en un vehículo. Atrás dejó su Punjab natal y su paso por otros puntos: Mali, Burkina Fasso, Argelia. Bhupinder Singh: Sabe de agricultura y en su tierra llegó a conducir incluso un taxi. Quiere trabajar Bhupinder ya gasta 37 años y lleva algo más de seis sin saber nada de su esposa y dos hijos que ya deben de haber cumplido seis y ocho años. Estando en Ceuta se enteró de que su madre había fallecido. Cuando abandonó Punjab lo hizo pensando que pronto obtendría un trabajo para ayudar a todos sus parientes, entre ellos a la que le dio la vida. La agricultura no daba para mucho y aunque Bhupinder aprendió el oficio del padre, las penurias económicas le empujaron a abandonar su casa en 2005. Su familia tuvo que vender el terreno, había que financiar la salida del hijo mayor. Era algo así como una inversión, pero salió mal. Bhupinder lleva más de seis años bloqueado, de ellos cuatro atrapado en un limbo de papeles, leyes, contradicciones y promesas incumplidas. Sabe lo que no está escrito de agricultura e incluso en su tierra trabajo como taxista. Si Bhupinder consiguiera un empleo, podría ayudar a su familia, darles un futuro. Mientras espera, ejerce de aparcacoches en el puerto. Y hacerlo lo hace bien. Atrás queda su historia, su periplo clandestino marcado por dos deportaciones a la frontera con Argelia, la temida Uxda. Pudo sobrevivir al maltrato continuado de unas mafias que no entienden más que de dinero. Sunny Singh: El especialista: de albañil hasta experto agricultor bajos de albañilería, es lo que se conoce como enlosador porque es lo que hacía en su tierra. Sunny es fuerte y eso le ha ayudado a seguir adelante, a no derrumbarse cuando, estando en Ceuta, le comunicaron que había fallecido su padre. Era como el ‘cura’ del pueblo, el guía espiritual. Cuando Sunny marchó de Punjab en 2006 le dejó en casa, con su madre, un hermano y una hermana. Se marchaba para buscar un trabajo, una salida, una forma de ganar dinero. Y así emprendió un periplo complicado. Le tocó pasar por dos deportaciones. Y eso no se olvida: que te detengan, te expulsen por la frontera con Argelia, te encuentres con cientos de inmigrantes abandonados a su suerte y a la falta de escrúpulos de las mafias... Sunny sabe bien lo que es pasar dificultades. Lleva ya casi cuatro años en Ceuta, esperando el mismo destino que han tenido sus otros compañeros del monte, que ya se encuentran en la península. Les prometieron salir de forma gradual y creyeron esa promesa. Raj Kumar: En la India era electricista, aquí es un aparcacoches Raj tiene 28 años y actualmente ejerce de aparcacoches. Seguro que algún día habrá servido de eficaz colaborador a más de un conductor en eso de dejar bien colocado el vehículo. Ese es su trabajo, al menos en Ceuta. Atrás dejó otro, el de electricista. Es lo que sabía hacer en la India, su país. Una tierra que no ve desde que en 2006 abandonó su trabajo y a sus parientes. Lo hizo porque no había dinero, porque el hambre apretaba demasiado y porque alguien de su familia tenía que abandonar Punjab e intentarlo. Esa es la meta de Raj, intentarlo, conseguir un trabajo, ganar algo de dinero, al menos el que sirva para que su madre, su padre o su hermano no lo pasen tan mal. Ellos han dejado todo, han colaborado para que Raj llegara a Europa. Pero se quedó en Ceuta, atrapado en un limbo imposible, en un círculo vicioso del que no se puede salir: no se le puede contratar, no se le permite el empadronamiento, no tiene una solución... sólo le queda aguantar, ver pasar el tiempo y confiar en que al final, tras casi cuatro años en Ceuta, su vida dé un giro y se haga la luz.
Babu tiene estudios, completó Secundaria en la India y Ceuta le ha dado además del cariño de su gente y de buenas amistades, la posibilidad de aprender un oficio. Lleva ya meses trabajando en una tienda y si fuera a la península se vería capacitado para poder desarrollar sin problemas cualquier trabajo en una ferretería. Aprende fácil y eso le ha servido para formarse. Babu lleva seis años sin saber de su familia. Las escasas noticias que le llegan se resumen en dos palabras: problemas económicos. Su familia pensó que con la marcha de Babu a Europa sus problemas empezarías a solucionarse. No sólo marchaba el hijo, se marchaba la esperanza de salir adelante. La tienda de frutas no daba para mucho y menos en una zona tan pobre como la de Punjab, ubicada al norte de la India y lugar de origen de la mayoría de los indios que ha llegado a Ceuta en estos años. Babu Ram es uno de los 20 de estos inmigrantes más jóvenes y quizá uno de los menos conocidos. Sueña con tener una vida por delante, un futuro, lograr esa mejoría con la que sueña su familia.
Ahora espera en el CETI tras pasar casi mil días en el monte. Mientras espera cuenta su historia, un testimonio que pocos conocen.
Ahora espera paciente en el CETI, intentan mantenerse bien física y psíquicamente. Es la única manera de mantener viva una esperanza. Cuenta con una especialidad a sus espaldas, quizá le sirva para ayudarle en la integración laboral que le puede esperar.
lunes 24 de enero de 2011
Cinco años después ¡NO!



lunes 10 de enero de 2011
03081: Del infierno palestino-israelí al limbo europeo.
Khalil A. Palestino, número 03081, no es más que otro de los aproximadamente 600 inmigrantes que ocupan el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes de Melilla “CETI”. Su historia y la de su familia no es ni más ni menos trágica que la de la mayoría de sus compañeros de viaje residentes en dicho centro ¿y entonces por qué señalarlo de forma especial? Hay varias razones, todas ellas de peso. La primera es para ponerle cara, nombre y apellidos al número de residente 03081 y que represente a otras 600 caras. La segunda porque nos lo ha pedido, y para eso estamos. La tercera para dar a conocer el trato inhumano que reciben en ciertos territorios de la UE las personas que no tiene más remedio que huir de su tierra por motivos que muchas veces se banalizan en nuestras fronteras pero que con frecuencia ponen en riesgo su propia supervivencia física.Khalil 03081 es palestino y su mujer israelí. Tienen cuatro hijos aunque al último no lo ha conocido más que por Skype. Vivió 17 años en Israel junto a su esposa y tenían un próspero negocio hasta que el gobierno de Israel le pidió que ejerciera de confidente, a lo que se negó porque quería llevar una vida tranquila junto a su familia. Poco después fue deportado a Gaza donde no fue tolerado por Hamas, siempre bajo sospecha de ser un infiltrado de Israel era detenido por las milicias un par de veces al mes, interrogado, encarcelado de 7 a 10 días y torturado regularmente.
Cuatro años en el infierno durante los cuales no vio a su mujer H. más que una vez.
H. pertenece a una tribu asentada en Israel con costumbres pre-islámicas. El código de honor de dicha tribu les ha hecho tristemente famosos en todo el mundo árabe. Sobre este colectivo recaen decenas de sospechas de asesinatos de mujeres “de la familia” por haberse negado a casarse con hombres que no conocían, por vestir provocativamente, porque la mujer es considerada una vergüenza en el colectivo…. Las presiones que sufría H. Para buscar un nuevo marido tras cuatro años de ausencia del Khalil 03081 se fueron transformando en amenazas que había que tomarse muy en serio.
Fue cuando decidieron escapar, él a España cruzando todo el norte de áfrica y ella a Dinamarca con sus hijos en un vuelo regular de las líneas israelíes.
Pensaban que en la Europa de los Derechos y las Libertades podrían retomar fácilmente su vida familiar, que en la Europa de las obligaciones podrían contribuir con su trabajo al mantenimiento de la misma.
Ambos han solicitado asilo en España y Dinamarca respectivamente. Khalil 03081 lleva ya más de un año en Melilla, ha solicitado reunirse con su mujer y sus hijos en algún lugar de Europa mientras se resuelven sus solicitudes y H también, pero no han tenido ninguna respuesta.
La familia ha encontrado en el mundo virtual lo que en el mundo real se les niega. A través de internet y Skype tienen cada día su rato de vida familiar, esa vida familiar que de forma tan manifiesta como hipócrita defienden las leyes europeas.
PRODEIN
Vídeo:
Del infierno palestino-israelí al limbo en Europa
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domingo 9 de enero de 2011
¿Pateras en crisis?
Por LUCAS DE LA CAL MARTÍN para GEA PHOTOWORDS
La pequeña Happiness no quiso esperar a llegar a tierra. El pasado día 13 de diciembre, Judit, una mujer nigeriana de 28 años, la trajo al mundo durante la travesía en patera, en la que viajaba junto a otros 37 ocupantes en las cercanías de la Isla de Alborán. Cuando la embarcación fue interceptada por miembros del Servicio Marítimo de la Guardia Civil y de Salvamento Marítimo, el bebe iba en brazos de su padre con el cordón umbilical colgándole. La mujer, primeriza, se puso de parto dentro de la patera, y dos de sus compañeras ejercieron de improvisadas matronas.
El dato más significativo de esta expedición, es que junto a Judit, viajaban otras siete inmigrantes embarazadas.
Cuando, con la crisis ya casi nos habíamos olvidado de las imágenes de pateras tocando varios puertos a la vez, la historia de Happiness nos vuelve a recordar que África existe y allí siempre hay crisis.
Sin embargo, aunque las llegadas de cayucos a las costas españolas han disminuido considerablemente este último año, muchos inmigrantes siguen arriesgando su vida embarcando en pateras, abandonando todo lo que conocían, en busca de algo mejor para ellos, y para quienes dejan atrás.
En una embarcación pequeña y de fondo plano como es una patera, cada “pasajero” tiene una gran historia que contar. Algunas de ellas tienen un final feliz, otras muchas son repatriadas junto a sus protagonistas o simplemente desaparecen antes de llegar a tierra.
FIN DE CICLO
La entrada de inmigrantes a España y su incorporación al mercado laboral cayó considerablemente en 2009 debido, oficialmente, a la crisis y ha seguido disminuyendo durante este 2010. Los inmigrantes que han llegado en patera a las costas españolas se han reducido en un 9,11% en lo que va de año, según ha informado el Ministerio del Interior. Desde enero hasta julio, 7.165 personas llegaron a nuestro litoral, 718 menos que en el mismo periodo del año anterior.
El descenso ha sido más notable entre los subsaharianos que arribaron a Canarias a bordo de cayucos. De los 5.680 que se contabilizaron en 2007 se ha pasado a 4.393 en este año, según la Delegación del Gobierno en las islas.
En el caso de Ceuta y Melilla, la reducción es aún mayor y alcanza el 25%. La razón resaltada por el Ministerio del Interior es que el control policial de El Estrecho se ha hecho más efectivo.
El Gobierno estima que ha terminado el “ciclo” de la “década prodigiosa” para los extranjeros y comienza otra con menos llegadas. Nuestro país tiene una población de 46 millones de habitantes (frente a los cerca de 40 millones al inicio del siglo), el 12% de ellos extranjeros, que han entrado mayoritariamente en los últimos 15 años.
España es el estado de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) que ha sufrido la mayor caída en la entrada de inmigrantes como consecuencia de la crisis económica, reporta esa organización en su informe anual “Inmigración 2010″. En el mismo se asegura que “las condiciones de los inmigrantes han empeorado significativamente, al tiempo que la recesión se hacía más profunda”. Ángel Gurría, secretario general de la OCDE, precisó que la reducción en el número de trabajadores extranjeros continuará en el 2011.”Los inmigrantes son parte de la solución, no del problema. Más allá de los efectos de la crisis, la inmigración seguirá desempeñando un papel vital para las economías de la OCDE, debido a la necesidad de más trabajadores para mantener el crecimiento y la prosperidad”
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AUMENTO EN MELILLA
En la Frontera Sur (Ceuta y Melilla), la percepción sin embargo es distinta. En los últimos años y gracias al endurecimiento del control fronterizo por parte de las autoridades marroquíes y, sobre todo, al blindaje de la frontera del lado español, el flujo de inmigrantes se había reducido al mínimo, esto es, dos o tres entradas diarias. La mayor parte de ellas se produjeron en interior de vehículos o mediante sobornos. Sin embargo, desde el mes de Julio en adelante el incremento de subsaharianos llegados a Melilla, por ejemplo, se ha multiplicado por diez. De hecho, el Centro de Internamiento de Inmigrantes (CETI), de la Ciudad Autónoma, vuelve a estar lleno, una vez desalojados los inmigrantes asiáticos que lo han poblado en los últimos años.”Se ha notado muchísimo la mala relación actual de Marruecos con España. El país vecino sigue utilizando a la inmigración como arma para reivindicar sus aspiraciones territoriales sobre el Sahara, Ceuta y Melilla. Es lo de siempre: Tras cada conflicto diplomático, vuelven a abrir la puerta de entrada a Europa a través de su parte de valla o promoviendo las pateras” asegura José Palazón, presidente de Prodeín, organización en defensa de los inmigrantes. Según Palazón, la crisis no ha afectado tanto como dicen el flujo de inmigrantes a Europa ” Porque África siempre está en crisis, y para ellos siempre seremos ricos. Lo que están cambiando son las rutas. Se están desplazando hacia la zona oriental de Europa (Grecia, Turquía o Italia), donde no se ha notado tanta disminución. Es un problema de puertas y de llaves, no sólo económico”.
Fotos: http://geaphotowords.com/blog/?p=5309
Lucas de la Cal Martín es estudiante de periodismo en prácticas en GEA PHOTOWORDS
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Patxi Uriz Domezáin, se inició como fotógrafo en la posguerra de los Balcanes en el año 1996. Su trabajo se publica en prensa nacional e internacional. Es autor de varios libros y exposiciones de diversa temática y ha colaborado con GEA PHOTOWORDS en otras ocasiones.




