lunes, 7 de julio de 2014
sábado, 3 de noviembre de 2012
Si la paciente tienen 15 años y el sistema sanitario tiene los medios para curar es un delito dejar morir a la paciente en un acto discriminatorio por su nacionalidad.
- AYA es la última víctima de la política irracional que se aplica en Melilla para frenar el supuesto efecto llamada.
- AYA es la primera víctima marroquí tras los recientes acuerdos de la RAN
Ver también:
MÁSPúblico:
PeriodismohumanoMADRID // Aya Koudad tenía 15 años y el viernes engrosó las filas de los miles de personas que han muerto ante las puertas de la fortaleza europea. Era apenas una niña y no sucumbió tratando de saltar una valla, ni a bordo de una embarcación de fortuna en el Mediterráneo, sino en la UVI del Hospital Comarcal de Melilla, tras una agonía de 20 días.Fue la dirección de este centro la que, según denuncia José Palazón, presidente de la Asociación Pro Derechos Humanos de la Infancia (Prodein), “dejó morir” a esta niña marroquí tras efectuar “una única gestión” con el hospital Carlos Haya de Málaga, que no aceptó su traslado para practicarle un imprescindible trasplante de médula.El trasfondo de esta muerte son, deplora el activista de derechos humanos, las políticas migratorias europeas que España aplica con especial dureza en la ciudad-frontera de Melilla.Aya padecía una aplasia medular severa -enfermedad que conlleva la desaparición de las células madre que producen la sangre- en estadio avanzado pero tenía una oportunidad: dos hermanos sanos que quizás eran donantes compatibles........ Ver más.
Jesús Blasco de Avellaneda.
“Con la excusa de la crisis han dejado morir a la niña”
lunes, 29 de noviembre de 2010
Vivimos en el mes de noviembre otro día señalado: El Día de los Sin Techo.
Vivimos también en el mes de noviembre cuatro situaciones de familias y personas que por diversas causas llevan meses viviendo en la calle o sufren una evidente discriminación por su origen nacional.
La primera familia llevaba desde el mes de Abril viviendo en un coche con dos niños de muy corta edad. La madre es residente en Melilla, los demás miembros son españoles.
Esta familia acreditó que había solicitado a Bienestar Social ayuda en multitud de ocasiones y la única alternativa que recibieron fue entregar a los niños a los servicios sociales
La segunda familia está compuesta por una madre marroquí con su hijo español. Lleva un año y medio viviendo en casa de conocidos que la acogen, en la calle los días que no la acoge nadie, algún día la policía le ha permitido dormir en comisaría. Su hijo tiene dos años y muchos días se los pasa enganchado al pecho de la madre porque no hay nada que comer.
Lleva meses solicitando ayuda de Bienestar Social, la única alternativa que le ofrecen es que entregue a su hijo a los servicios sociales y que ella se vaya a Marruecos
La tercera persona es Mohamed (José Sáez) hijo de un militar marroquí que luchó en la guerra con Franco. Con 65 años de edad presume de no haber pasado a España en patera, su padre se lo llevó muy pequeño, lleva en España 50 años. En una de las infames redadas que se hacen en toda España por orden del Ministerio del Interior lo detuvieron y lo trasladaron a la frontera. La policía marroquí no lo admitió como súbdito de Marruecos y lo rechazó. Mohamed (José Sáez) lleva unos tres meses en las calle de Melilla.
Ha solicitado a los servicios sociales y a Delegación del Gobierno que le faciliten un techo y alimentos o lo devuelvan a Madrid pero le dicen que es ilegal y no le corresponde nada, le dicen que se vaya a Marruecos.
El cuarto caso es el de una niña de seis años nacida en Melilla. Su madre y ella son las únicas de toda la familia que no tienen ninguna documentación, no están viviendo en la calle porque les acoge su familia española.
Hemos pedido su escolarización reiteradamente sin éxito.
PRODEIN
domingo, 5 de abril de 2009
A TENER EN CUENTA EN EL ESTUDIO SOBRE LA POBREZA EN MELILLA. Que nadie diga después que no lo sabía.
Se llama Sabria y tiene 30 años. El trabajo duro y las penalidades han dejado en su cuerpo y en su alma una huella imborrable, pero ella dice que va a seguir luchando para sacar a sus tres hijas adelante como sea.
Sabria llegó a Melilla hace algo más de once años, cuando era una cría. Escapó a Melilla después de que su padre se casara con otra mujer dejando a su madre y sus hermanos en una miseria aún mayor de la que vivían con él.
A este lado de la frontera sus sueños de niña se volvieron pesadilla, durante 11 años ha trabajado en casas particulares sin conseguir un solo contrato de trabajo, tampoco ha podido regularizar su situación en España, ni siquiera está inscrita en el padrón municipal a pesar de que es madre de tres niñas de nacionalidad española.
Su marido se marchó, las dejó solas, y no solo no se molestó en regularizar su situación, sino que además la maltrataba. Hoy no contribuye a la alimentación de la familia, pero su presencia es notoria en sus pesadillas y en un teléfono móvil que le ha entregado la policía…por si acaso vuelve para maltratarla otra vez.
Como las cosas siempre se pueden poner peor, hace dos semanas se le hundió el techo de su casa y tuvo que desalojarla. La policía la llevó a una pensión barata pero decente y suficiente para ella y sus hijas. Días después a la Consejería de Bienestar Social le pareció demasiado cara la pensión y decidieron cambiarla de sitio….Ahora viven las cuatro en una habitación de 6 metros cuadrados, en una zona donde se ejerce habitualmente la prostitución y donde cualquiera puede encontrar fácilmente todo tipo de drogas…Junto a la frontera por la que entró hace 11 años y que hoy vuelve a tener, amenazante, a pocos metros.
El viernes acompañamos a Sabria y sus tres hijas al comedor social para recoger la comida del día y los bocadillos para el fin de semana…. cuatro Km. andando con las niñas para recoger los bocadillos del fin de semana…. Cuatro Km.. Andando para llevarla al colegio.
Cuando la dejamos no cesamos de hacernos preguntas: ¿porqué no tiene la protección que se debe a las mujeres que sufren violencia de sus maridos? ¿Porqué tienen que estar las niñas en un ambiente de prostitución y drogas? ¿Cómo es posible que no tenga la documentación en regla? ¿Cómo puede ser que la Ciudad Autónoma no permita que se inscriba en el padrón?
Por si acaso la Consejería de Bienestar Social y las Ong´s que van a estudiar próximamente la situación de la pobreza en Melilla, o cualquier otro responsable en estos temas, no conocieran la situación de Sabria y la de docenas de mujeres que como ella se han dejado media vida trabajando como esclavas en nuestra ciudad sufriendo muchas veces abusos de todo tipo por estar indocumentadas, y que finalmente hoy solo son acreedoras de una pensión barata y unos bocadillos para sus hijos…
¡¡¡Va este vídeo!!!
Con el que Sabria y nosotros queremos que nadie pueda decir:
- No sabía que esto pasaba-





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